lunes, 23 de abril de 2018

Un día infausto para la Zarzuela.

Hoy es un día infausto para la Zarzuela.
El gobierno ha publicado el Real Decreto que fusiona el Teatro de este nombre el la Fundación del Teatro Real.
Han pasado 161 años, 6 meses y 13 días, desde aquel lejano 10 de octubre de 1856, en que se inauguró un teatro levantado por iniciativa de media docena de zarzueleros. J.P.M.

Si Barbieri levantara la cabeza ...

UAM-La zarzuela como reflejo de una España inquieta.


Centro Superior de Investigación y Promoción de la Música. Universidad Autónoma de Madrid

I CICLO DE CONFERENCIAS LA ZARZUELA: UN GÉNERO VIGENTE

La zarzuela como reflejo de una España inquieta.
(Alberto González Lapuente).

Jueves 26 de abril de 2018. 13:00h.
Sala de Música del CSIPM-UAM


La tercera de las conferencias sobre zarzuela que tendrá lugar en el CSIPM-UAM, como resultado de su colaboración con el Patronato de la Fundación Guerrero, será ofrecida por el musicólogo y crítico musical Alberto González Lapuente.

La tradición ha impuesto una definición de la zarzuela que toma como primer argumento su configuración formal, a partir de una fórmula simple y universalmente transitada: espectáculo escénico que combina música y palabra hablada. Sin embargo, la realidad es que a lo largo de un siglo (1850-1950), la zarzuela moderna fue un género en constante renovación, cuyas ramificaciones dan una completa idea de la enorme multiplicidad de intereses a los que dio cabida.
Entendida en un contexto social que la convirtió en un ocio imprescindible, la zarzuela fue desde su mismo origen un hervidero de ideas y formatos en continua negociación, ya fuera a partir de temas de carácter histórico, actuales, más o menos livianos, o simplemente como recreaciones artísticas. Vivió sometida al rigor de una "intelectualidad" que siempre despreció su anclaje popular y sobrevivió sin más ayuda que su propia imaginación y su trabajo
Hoy, convertida en objeto de estudio y recreación, vive una nuevo renacer que tiene mucho que ver con la consideración científica, un nuevo ámbito editorial que ha facilitado las representaciones de calidad, muchas de ellas acordes con las nuevas tendencias escénicas, grabaciones y una más sensata difusión internacional. De manera similar a lo que sucede con el teatro clásico o la ópera, la actualidad de la zarzuela tiene mucho que ver con las posibilidades de desarrollo de un género que, indudablemente, es parte del patrimonio cultural español.

Más información e inscripciones en https://goo.gl/QUqEdz
La entrada es libre hasta completar aforo.
Toda la actividad del CSIPM se puede seguir en http://eventos.uam.es/csipm
Si estás interesado en recibir el boletín mensual escribe a info.csipm@uam.es

viernes, 20 de abril de 2018

Escuela de Canto: Fin de curso.


Don Gil de Alcalá.  Ópera de cámara en tres actos. Texto y música de Manuel Penella.
Intérpretes: Soledad Vidal (Niña Estrella), Nancy Catalina (Maya), Giselle Fundora (Abadesa). Juan Carlos Coronel (Don Gil), Alejandro Sánchez (Don Diego), Arnold Bonilla (Chamaco) y Vicente Martínez (Sargento Carrasquilla).
Equipo técnico y artístico: Director de escena: Diego Carvajal. Escenografía: Alejandro Contreras. Cuerpo de baile del Conservatorio Superior de Danza María de Ávila. Orquesta Filarmónica de España. Director musical: Dirección musical: Antonio Moya. 
Escuela Superior de Canto, de Madrid, 19-04-2018.

La Escuela Superior de Canto, de Madrid, ha ofrecido, entre funciones y ensayos generales abiertos al público, seis representaciones de la excelente ópera de Manuel Penella Don Gil de Alcalá, estrenada en el Novedades de Barcelona en 1932. Se ha interpretado la versión inicial, para orquesta de cuerda y dos arpas.

Don Gil de Alcala es obra cómica, de gran inventiva y excelente música, una verdadera joya que debería ser más conocida. Muy esquemáticamente, desarrolla la historia de Niña Estrella, una huérfana mestiza adoptada por el Gobernador que piensa casarla con Don Diego, ignorando que ella está enamorada del apuesto capitán Don Gin de Alcalá.

Los alumnos y profesores de la Escuela Superior de Canto han puesto en pie una excelente representación de esta obra simpática, entretenida, con momentos magníficos: la popular habanera de Niña Estrella y Maya, el jarabe, la pavana y el canto al vino de Jerez, interpretado con brío por Carrasquilla y el coro.

La interpretación a la que asistí fue excelente, redonda y verdaderamente profesional. Podría decir que al comienzo se notaba cierta tensión, pero fue pasando y después del descanso, el dominio de la escena y de los recursos vocales fue completo, especialmente en el caso del protagonista.

Aunque la obra requiere un amplio reparto, debo destacar la voz cálida y sonora en el agudo de Soledad Vidal, que, además interpretó con gracias los varios guiños humorísticos de su papel. Nancy Catalina, criada y confidente de Niña Estrella, dio vida a su papel con autoridad e hizo una excelente interpretación, junto a Arnold Bonilla (Chamaco) que son la inexcusable pareja cómica del relato.

Los papeles principales masculinos son más numerosos. Están presididos por Don Gil, cantado con voz lírica y bello timbre por Juan Carlos Coronel, al que vimos más suelto en la segunda parte. Alejandro Sánchez, como Don Diego, le dio la réplica como barítono de voz redonda, emitida sin problemas e interpretando muy correctamente su papel. Anold Bonilla, como Chamaco, cumplió con su papel cómico, aunque me hubiera gustado algo más de energía vocal. Vicente Martínez, como el Sargento Carrasquilla, ayudante de Don Gil, prestó al su papel una verosimilitud convincente; voz de bajo redonda, grave, clara y potente y actuación más que solvente.

El coro funcionó muy bien. Lo escuché empastado y redondo, a pesar de no ser muy numeroso. La orquesta rica y aterciopelada, planteando bien su intervención a pesar de que el autor prescindió, deliberadamente, de las posibilidades de color que ofrece el resto de la plantilla orquestal. Buen trabajo de la dirección de Antonio Moya. Aplaudida, también, la intervención del cuerpo de baile.

En resumen, una velada entretenida, en la que se disfrutó de una interpretación de muy buen nivel. Habría que tratar de que este montaje, en el que se ha invertido esfuerzo, trabajo y demás recursos, sea visto por muchas más personas. Tiene nivel más que suficiente y la música es magnífica.

El intermedio fe amenizado por la cantante Miriam Montero; acompañada al piano por Carmen Fernández-Cabrera y Ricardo Francia, cantó un par de números de Las Leandras y una pícara canción dedicada al fruto de la higuera.

Vidal Hernando.

miércoles, 18 de abril de 2018

Cocinando valores con la zarzuela.



Masterchez. Espectáculo de Enrique Viana con música de Chueca, M. Torroba, Fernández Caballero, Sorozábal, Valverde y López Torregrosa.
Intérpretes: Gurutze Beitia (Doña Salud). Irene Palazón (La Amistad). Yauci Yanes (El Estudio). David Oller (El Deporte). La Almendra (Alex Parra). El Cacahuete (Luis Maesso). La Nuez (Rafael Delgado).
Equipo técnico y artístico: Dirección de escena, escenografía y vestuario: Enrique Viana. Iluminación. Sergio Torres. Asistente de movimiento escénico: Montse Colomé. Ayudante de dirección de escena: Carlos Roó. Ayudante de escenografía: Pablo Menor. Orquesta de la Comunidad de Madrid. Dirección musical: Carlos Chamorro.
Auditorio Padre Soler, Universidad Carlos III, Leganés (Madrid), 18-04-2018 (Estreno mundial: 16-4-2018).

Por sugerencia de Daniel Bianco, Enrique Viana ha creado un “espectáculo” (¿por qué no llamarlo zarzuela infantil?) destinado a un público de entre 6 y 12 años, con soporte musical zarzuelero y un argumento inspirado por la idea de un famoso concurso de televisión, pero que se aleja de él tanto en el fondo como en la forma.

La historia de Masterchez es la siguiente: Una profesora de Ciencias Inexactas (Doña Salud)  organiza un evento para mostrar a los chicos cómo llevar una vida sana y alegre, apoyándose en la zarzuela a la que es muy aficionada. Siguiendo el modelo de los concursos cuenta con tres jueces: la Amistad, el Estudio, el Deporte, y tres frutos secos, la Almendra, el Cacahuete y la Nuez, que la ayudarán en su propósito. La obra incluye una excursión al campo donde los concursantes tienen que preparar, en pocos minutos, una merienda campestre. No habrá ganadores, ni perdedores, porque la experiencia no es competitiva, sino demostrativa de que más importante que conseguir un triunfo es tener amigos, estudiar, formarse y llevar una vida sana.

Con esta base argumental y ocho fragmentos de zarzuela hábilmente seleccionados, Enrique Viana ha construido un espectáculo divertido, ágil y comprometido con la educación, al que los pequeños espectadores se incorporan con la pasión y la intensidad que les es propia. Casi 4.000 niños disfrutarán de las cinco funciones propuestas,  que pondrán ante ellos valores fundamentales para la convivencia, la amistad, el trabajo y las ventajas de una alimentación sana. Todo al ritmo de una música pegadiza, de impacto directo, a la que Viana ha adecuado letras acordes con el espíritu y el ambiente.
 
Habanera del Melón (escena final)
La interpretación ha sido brillantísima, con una protagonista indiscutible: Gurutze Beitia, poseedora de recursos sobrados para mantener la atención del siempre difícil público infantil. Los cantantes: Irene Palazón, Yauci Yanes y David Oller, no tienen problema alguno con sus intervenciones, en parte porque no exigen grandes recursos técnicos. Muy convincentes están, también, los tres actores que dan vida a los frutos secos; Alex Parra, Luis Maesso y Rafael Delgado. La orquesta, toda una orquesta (lo que es un lujo para un espectáculo destinado a niños), a las órdenes de  Carlos Chamorro, sonó vibrante y luminosa.

El vestuario es colorista y llamativo. El movimiento actoral constante y dinámico; la acción no ofrece un momento de descanso con lo que la atención de los pequeños espectadores no decae, ni se desconectan.

Parece que el Teatro de la Zarzuela está valorando la posibilidad de repetir esta función en la temporada siguiente. Me parece una idea magnífica, porque el espectáculo, además de muy divertido, les entrega una serie de valores básicos para su desarrollo. ¡Qué cosas! En estos tiempos que nos toca sufrir, viene la zarzuela y enseña a los niños lo que es la amistad, el estudio, el deporte y una buena alimentación. Para que tanto ignorante suelto como anda por ahí, siga despreciando un género musical con más de 350 años de historia.

Vidal Hernando.

martes, 17 de abril de 2018

Los elementos barrocos de Literes.


Los cuatro elementos en un momento de la representación.
Los elementos. pera armónica al estilo italiano), de Antonio de Literes.
Intérpretes: O. Alemán, E. Boix, A. Peña, S. Cardoso y L. Martín-Cartón, sopranos. M. Nogales, mezzosoprano. R. Rivero, bailarín.
Equipo técnico y artístico: Dirección de escena y escenografía: Tomás Muñoz. Iluminación: Fer Lázaro y Tomás Muñoz. Vestuario: Gabriela Salaverri. Orquesta barroca: Forma Antiqva, Director musical y clave: Aarón Zapico.  Fundación Juan March, 16-04-2018.


Dentro del ciclo “Teatro musical de cámara”; y en coproducción con el Teatro de la Zarzuela, de Madrid hemos tenido ocasión de ver la representación de una de nuestras primeras óperas, estrenada hacia 1705 en el Palacio de la Duquesa  de Medina de las Torres, para cuyo aniversario se escribió. El argumento gira en torno a la disputa de los cuatro elementos (Aire, Tierra, Agua y Fuego) por ver cuál de ellos ha de tener primacía mientras el Sol está ausente. La solución la proporcionará el Tiempo quien, dando paso primero a la Aurora, anuncia la aparición del Sol. Algunos autores han considerado que este argumento era una alegoría de la primacía de Felipe de Borbón, futuro Felipe V, sobre el Archiduque Carlos de Austria en la Guerra de Sucesión española.  En esta ocasión esta alegoría ha sido sustituida por una referencia de tipo ecológico, sobre los peligros de la contaminación, enunciados por la megafonía. No estoy muy seguro de que la chavalería que llenaba la sala (esta era una de las funciones escolares) haya entendido este mensaje, pues durante su emisión, la mayoría no prestaba atención.

Una vez empezada la música, la atención si se concentró en la escena. A pesar de que es más que probable que la mayoría del auditorio no haya escuchado nunca una obra de esta o parecida naturaleza, parece evidente que el gran trabajo preparatorio de sus profesores (auxiliado por los promotores de la función) ha dado resultados. Pero, a partir de un guiño de modernidad introducido por el responsable de la escena casi al final del espectáculo (la colocación de unas gafas de sol y algunos gestos “actuales”), y, sobre todo del “hombre de oro” (el bailarín), la actitud cambió radicalmente. Los chavales respondieron con total espontaneidad y se integraron en un ambiente festivo del que me parece que hasta los intérpretes se contagiaron.  Al final, un gran aplauso sonoro y entusiasta.

La obra ha estado interpretada por seis cantantes femeninas (como era costumbre en la época): Olalla Alemán, Eugenia Boix, Aurora Peña, Soledad Cardosoy Lucía Martín, sopranos, como la Tierra, el Aire, el Agua, la Aurora y el Tiempo, y Marifé Nogales, mezzo, en el papel de el Fuego. Todas ellas desarrollaron un trabajo excelente, resolviendo sin problemas alguno las dificultades técnicas de un canto complejo y difícil, tanto en las arietas y recitativos de influencia italiana, como en las coplas y tonadas de carácter español. Aarón Zapico, desde el clave y como director ofreció una lectura excelente.

El desarrollo escénico se circunscribió al movimiento, lento, pausado y hasta elegante, de los intérpretes sobre una plataforma giratoria. No había demasiada diversidad, por lo que me dio la impresión de ser algo reiterativo, aunque reconozco la originalidad y hasta la plasticidad. El vestuario, colirista y distinguido, me gustó y lo creo muy adecuado para la representación.

En resumen, un buen espectáculo que merece la pena volver a contemplar, lo que es posible gracias a la política de difusión de la Fundación March para todos los espectáculos musicales que ofrece. Ojalá otros teatros tomaran buen ejemplo.

Vidal Hernando.