sábado, 16 de septiembre de 2017

Una zarzuela para Salamanca.



Salamanca o La singular verbena del Paseo de la Estación  (Comedia lírica de costumbres salmantinas en dos actos y seis cuadros). A. Mateos. I. Redondo. A. Gago. A. Muñoz.  Coro Ciudad de salamanca. Grupo de Coros y Danzas “Montaraces y charros”, de Salamanca. Banca Municipal de Salamanca . Dirección de escena: Francisco José Álvarez. Director musical: Mario Vercher. Teatro Liceo, de Salamanca. 13-9-2017.

 El 9 de junio pasado Salamanca ofreció el estreno de una zarzuela  interesante  y atractiva que vino a demostrar  algo muy importante para la historia de la zarzuela: que el género no está muerto (como muchos predican) y que es posible construir, en esta segunda década del siglo XXI, una zarzuela al estilo tradicional, con los ingredientes básicos del género chico (aunque tenga dos actos) y capaz de interesar y entretener al público. Dicho así, parece poca cosa, pero creo que el asunto tiene mérito.

En este blog ya nos hemos ocupado de la obra cuyo título tiene sabor zarzuelero: Salamanca o La singular verbena del Paseo de la Estación. En ella se cuenta que Alfredo, para conquistar a Clara, gran aficionada al baile, decide participar en el concurso de verbenas organizado por el Ayuntamiento, a pesar de sus escasas posibilidades económicas. No obstante, consigue la participación de la prestigiosa banda “El 1º de Mayo”, que será dirigida por el presumido Mario Bretón, desconocedor absoluto del repertorio, pero que despierta cierto interés en Clara por ser hijo del famoso compositor don Tomás Bretón. El día de la verbena Mario no aparece y Alfredo tiene que ponerse al frente de la banda, ayudado por Antonio el Portugués, y sale brillantemente del paso. El resultado es que Clara confiesa que ha ido a la verbena buscando a Alfredo; los dos se abrazan. Y, pare redondear el triunfo, un funcionario anuncia que Alfredo ha ganado las 500 pesetas del premio del concurso.

La obra presenta un lenguaje popular, diálogos ágiles y guiños humorísticos graciosos. Contiene, además, referencias de tipo local: se citan el café Novelty, los baños de Ledesma, las escuelas de San Eloy … y no faltan referencias a Tomás Bretón, Dámaso Ledesma y Bernardo García-Bernat, músicos relacionados con la ciudad charra.

En cuanto a la partitura, sus diez números son también de corte  popular, basados en ritmos de vals, pasodoble, chotis y habanera, además de las habituales romanzas de los protagonistas y algunos números corales. Prácticamente todos ellos resultan agradables, pegadizos y de impacto directo en un público que los aplaudió todos. Uno de los más celebrados fue el primero que canta Alfredo (“Con cuatro cosas tiene que salir”); también fue ovacionada la primera intervención de Clara (“Canta la piedra viva de Salamanca”; curiosamente estos dos números se funden en el fragmento que cierra la zarzuela.

El responsable principal de toda esta producción es Francisco José Álvarez, compositor, musicólogo y profesor de música, madrileño de nacimiento y salmantino de adopción, que, además de escribir texto y música, también se ha encargado de la puesta en escena. Junto a él han intervenido un buen número de intérpretes locales, muchos de ellos no profesionales, que han trabajado con entusiasmo dando a la representación un nivel artístico de calidad que el público que llenaba el teatro “hasta la bandera”, supo agradecer. Hay que citar al Coro Ciudad de Salamanca, al Grupo de Coros y Danzas “Montaraces y Charros”, de Salamanca y a la Banda Municipal salmantina que estuvo dirigida por su director titular Mario Vercher.


En cuanto a los papeles solistas, hay que citar, a Amparo Marcos, soprano con recursos suficientes y bien manejados, que hizo el papel de Clara Martín, la joven artesana aficionada al baile; Inés Redondo, también soprano, de bella voz aunque con menor proyección de la deseable, dio vida a Irene Sánchez, amiga de Clara.  Ente ellos destacó Alejandro Gago, tenor de medios potentes, y capacidades expresivas, él fue Alfredo, el enamorado de Clara y el promotor de la verbena; podría hacer buenos papeles como tenor cómico, dadas las características de su voz, y de soltura interpretativa.  Adolfo Muñoz, tenor, hizo el papel de Mario Bretón, hijo de Tomás Bretón; debo decir que su interpretación me pareció excelente, aunque el personaje pueda resultar antipático por su engreimiento y jactancia;  su intervención como cantante resultó solvente y eficaz. Junto a ellos una serie de actores (José Ignacio Cotobal, Matías Cañizal, Txema Solana, Alejandro Céspedes, Antonio Santos, Rubén González …, dieron vida a distintos personajes con credibilidad.
El acompañamiento instrumental, a cargo de la Banda Municipal de Salamanca, estuvo muy correcto,  colaborando siempre con la escena, sin “tapar” a los cantantes, a pesar de la potencia sonora de una banda, acostumbrada a tocar al aire libre.

En resumen, una obra interesante dentro de los cánones del género chico, simpática y  entretenida, que merece la pena verse.

El problema que se plantea es el de su posible difusión. Es una obra totalmente local, salmantina como hemos señalado, lo cual puede hacer pensar que pueda no interesar a públicos de otros lugares.  Quienes así lo crean están equivocados: en la historia de la zarzuela hay centenares de obras “locales” que han triunfado fuera de su lugar de acción, porque lo importante no es si se desarrollan aquí o allí, sino que la historia que cuenten tenga interés, que su desarrollo resulte teatral y que su música interese y guste al público. Si lo pensamos fríamente, no hay obra más  “local” que La verbena de la Paloma, que se desarrolla en una casa de vecinos, una corrala madrileña… Y sin embargo …

Salamanca  o La singular verbena del Paseo de la Estación, puede tener futuro en otros teatros. Quizá sólo necesite algún pequeño retoque, algún ajuste para dar dinamismo  a alguna escena.  Creo que los gestores y programadores  culturales deberían plantearse la posibilidad de dar “cancha” a esta Salamanca que acaba de nacer y no merece quedar en el olvido. Entre otras cosas, porque es prueba palpable de que todavía es posible crear una zarzuela, en contra de la agorera y descalificadora opinión generalizada.

Vidal Hernando.

martes, 12 de septiembre de 2017

Jornada de Zarzuela: ¿Descanso o muerte?


Cartel de las Jornadas de 2016, las últimas celebradas

Por estas fechas del año 2013 teníamos ocasión de asistir, en Cuenca, a la celebración de un gran acontecimiento relacionado con la zarzuela, organizado por la Fundación Jacinto e Inocencio Guerrero, con la ayuda y colaboración de varias e importantes instituciones conquenses y madrileñas. Nos referimos a las Jornadas de Zarzuela.

Durante tres días, de viernes a domingo, la zarzuela se adueñaba de Cuenca y ofrecía a profesionales, expertos y público en general un amplio abanico de actividades: un importante número de conferencias y mesas redondas de corte musicológico; una exposición con materiales interesantísimos que no suelen estar al alcance del público, actividades para el público infantil y escolar, una feria a la que concurrían varias instituciones relacionadas con la zarzuela y representaciones teatrales y conciertos para el público general.

Las cuatro Jornadas abordaron la zarzuela desde distintos puntos de vista, como reflejan los títulos de cada una de ellas: 2013, Horizontes de la Zarzuela; 2014, Los oficios de la Zarzuela; 2015, El teatro del Arte; 2016, Jacinto Guerrero: Amores y amoríos. El capítulo de representaciones (que luego han sido llevadas al DVD) lo formaron El terrible Pérez (2914), El sapo enamorado y El corregidor y la molinera (2015), y El sobre verde (2016)

Pues bien, la noticia, la triste noticia es que este año de 2017 no habrá Jornadas de la Zarzuela. La causa es la socorrida crisis, es decir la falta de suficientes recursos financieros.

Es mala noticia, muy mala noticia, porque estas Jornadas, que llegarían en este 2017 a su quinta edición, habían calado en los profesionales, habían sido reconocidas por la prensa especializada, estaban revitalizando ciertos aspectos del género, tenían un reconocimiento internacional (especialmente en países sudamericanos) y, lo que nos parece más importante, estaban consideradas por los conquenses como algo propio.

Estas Jornadas, que tenían su continuidad en la publicación de los textos de las sesiones musicológicas, y la edición de las novedosas producciones teatrales, muy cuidadas en lo escénico y en lo instrumental, publicadas DVD,  y con una presencia relevante en la Red, no acudirán a la ciudad castellano-manchega este año.

Podríamos lamentarnos amargamente, despotricar contra quienes no ayudan a la zarzuela, al menos en la medida en que se ayuda a otras manifestaciones artísticas y culturales… Podríamos escribir  y comentar detalles, escuchar opiniones o darlas, plantear preguntas … Pero sólo haremos una: estas suspensión de las Jornadas de zarzuela, ¿son un descanso o un fallecimiento?.

Esperamos y deseamos que se trate sólo de un paréntesis y que al año que viene volvamos a estar en Cuenca tres días inmersos en el mundo de la zarzuela. La temática no se ha agotado, ni mucho menos, todavía no se ha tocado el tema de los libretistas o el de los intérpretes, columnas básicas del género, sigue estando vigente el problema de la renovación del público … En fin, trabajo no falta.  Creemos que tampoco falta en la Fundación Guerrero, y en las personas que, durante cuatro años, han dado cima a este singular proyecto, la intención de continuar la tarea. Estamos esperanzados pensando ya en el 2018.

El reto es duro, el trabajo complicado, los momentos de desánimo … pero la zarzuela merece este esfuerzo. ¡Hay que seguir adelante!  J.P.M.

martes, 5 de septiembre de 2017

Tocando fondo.


El pasado día 1 de este mes de septiembre de 2017, Elías Bernabé Pérez,  ha publicado una interesante reflexión que denuncia la desgraciada situación de la zarzuela en España. Sus opiniones, certeras y expresadas con absoluta claridad pueden ustedes leerlas en esta dirección:
 

Cualquier aficionado al género lírico español por excelencia estará de acuerdo con los datos expuestos, resultado del abandono de la zarzuela por parte de gobiernos (de todo tipo), gestores culturales (de cualquier tendencia política), de responsables culturales, gestores, promotores y programadores de actividades musicales.

El trabajo de Bernabé Pérez es más que clarificador, pero léanlo y decidan por ustedes mismos hasta donde le asiste la razón en sus denuncias.

Por mi parte, añadiré, que estando de acuerdo en general con lo expuesto, son también responsables de esta triste situación, quienes se aprovechan del trabajo de otros (libretistas y compositores) para cobrar suculentos honorarios y hasta derechos de autor durante largo tiempo, haciendo eso que se llama “versión libre”, quienes “modernizan” las obras hasta hacerlas irreconocibles, quienes meten la tijera, … y quienes nos toman por tontos argumentando que ahora no entenderíamos los argumentos.

¿Cómo se arregla esto? Es difícil; hace falta una apuesta seria de quienes manejan las programaciones y los dineros, y tienen responsabilidades en eso que llamamos “cultura” y patrimonio. La zarzuela es como es, no es necesario compararla constantemente con otras música de procedencia extranjero que no siempre interesan a la mayoría de los melómanos.  La zarzuela sólo necesita, como otros espectáculos, ser ofrecida con dignidad en los cantantes, instrumentistas, decorados ,,,;  no basta con programar cuatro romanzas en las fiestas del pueblo para que “el personal” (vejestorio o casposo) quede contento. El secreto lo descubrió hace tiempo, nada menos que Teresa Berganza: hay que hacer la zarzuela con el mismo cariño y exigencia que las óperas de Mozart.

En fin … Mis felicitaciones al Sr. Bernabé Pérez. J.P.M.

martes, 25 de julio de 2017

Salamanca ... en el Género Chico.



Portada del libreto

Seb.
Buenos días, Don Hilarión.

Hil.
Buenos los tenga usted, Don Sebastián. ¿Cómo estamos?

Seb.
Yo bien, aguantando estoicamente estos calores, pero bien …

Hil.
¡Calores, calores! Siempre exagerando. Para calor, calor, lo que se dice calor de verdad, el que pasamos el 17 de febrero de 1894, en el Teatro Apolo. ¿Se acuerda?

Seb.
¡No me voy a acordar! Ese día, usted y yo, nacimos para el teatro; en ese día, mejor dicho en esa noche, se asentó nuestra amistad para los restos…

Pero creo que no me ha llamado usted para esto. Sospecho que hay algo muy importante.

Hil.
Tiene razón, Don Sebastián, tiene muchísima razón. No le hecho venir para hablar del calor, para eso ya están los del tiempo. Le he mandado llamar para darle una noticia, una noticia de alcance, una de las más importantes que puedan darse. La noticia de un nacimiento.

Seb.
¡No me diga que ha sido usted abuelo!

miércoles, 19 de julio de 2017

Váyanse ustedes ...



Pensamientos de un barbero.

 
La Real Academia Española (mal llamada por algunos Academia de la Lengua) acaba de admitir el uso de la palabra “iros” como término válido para la segunda persona del plural del imperativo del verbo “ir”, en lugar de “idos” que es la palabra correcta. La razón argumentada por quienes lo han propuesto y conseguido (los “escritores” dicho así en genérico) es su uso habitual y generalizado por la comunidad ,  Otra cesión más al uso vulgarizado de nuestro idioma que, cada día ve cómo su riqueza va desapareciendo. No llevo la cuenta, pero son demasiadas, las licencias que la Academia ha otorgado a muchos términos, contrarios a la norma emanada de la propia institución.

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Yo no soy lingüista, ni gramático, ni nada parecido; soy un simple barbero a quien le gusta su lengua y que sufre con la invasión de términos extranjeros en nuestro hablar diario. La mezcolanza de palabras inglesas y españolas que escuchamos, me molesta y me duele. Pero me duele mucho más, no escuchar con la suficiente fuerza, claridad y difusión, a responsables de la Academia defendiendo lo nuestro.  Me encorajina el uso ridículo de los masculinos y femeninos, cuando en el empleo del género neutro no hay intención de ofender a nadie por parte del hablante. Me enrabieta que ningún responsable, o representante del idioma, haya puesto en evidencia la estupidez de los redactores de esas normas o reglamentos que proponen sustituir “padre” o “madre” por “persona cuidadora 1 o 2”.  Me enciende que muchos de nuestros periodistas y comunicadores, gentes que tienen en la lengua su herramienta de trabajo, digan o escriban “han habido” cuando se refieren a una palabra en plural (“han habido” tantos heridos). Me irrita escuchar a no pocos locutores comenzar una frase por un infinitivo: eso tan habitual de: “decir que … o mencionar que …”.   Me encrespa lo de “pienso de que” … y tantas cosas.

Lo de “iros”, bendecido por los académicos (adviértase que no escribo “académicos y académicas”) tiene gracia. Puede decirse o escribirse sin que sea una incorrección. Pero no ocurre lo mismo con palabras como “marcharos”  “daros” “comeros” “tocaros” …. ¿Por qué la Academia no ha concedido a estas palabras, también de uso común, el premio de la admisión en el Diccionario? ¿Va a hacerlo en el futuro? ¿Lo de iros es un “globo sonda” a ver cómo reacciona el personal? ¿Está la Academia pensando en dar validez oficial a la frase “si me queréis, irse”… Porque, uso habitual,  no lo sé, pero difusión …. ¡vaya si la han tenido estas cuatro palabras?

Y no digo nada sobre “raners, coaching, taiming …”  y demás palabros (admitido por la Academia) que conforman el voluminoso tomo de eso que damos en llamar “espanglis” o, “spanglish” o “espanglish”, que es el vocablo incluido en el Diccionario de la RE.

Si esto es abrir las puertas de la Academia a tanta “especie vocal  invasora”, me atrevo a decir a los  responsables: “váyanse ustedes a …”. Y conste que uso “váyanse” porque debo llamarles de usted, ya que al no conocerles personalmente, no me atrevo a tutearles. En caso contrario, podría haber escrito “iros a…” . Resultaría perfectamente válido.

Lamparilla

(Todo esto es consecuencia de que no sólo de zarzuelerías vive el hombre).