LUIS DE LOS COBOS. NUEVA SINFONÍA


José Luis Temes y Luis de los Cobos en 2010

El nombre del compositor español Luis de los Cobos Almaraz (Valladolid, 1917–Ginebra, 2012) y, lo que es más importante, su música, son desconocidos en España, salvo para unos pocos aficionados. La causa es la peripecia personal del autor. De los Cobos, al terminar la guerra civil, fue encarcelado y tuvo que marchar al exilio en 1949, estableciéndose en Ginebra, donde desarrolló su vocación creadora, aunque para ganarse la vida se tuvo que dedicar al Derecho.

En 2009, Valladolid rindió homenaje a su paisano, se publicó una monografía y se escuchó su música en un concierto a cargo de la Orquesta de Castilla y León, dirigido por el maestro Temes, responsable también del único disco disponible dedicado a su música sinfónica.

La noticia, es que disponemos de una nueva sinfonía, la última de este músico, titulada EL PINAR PERDIDO. Se la debemos al incansable director José Luis Temes, uno de los músicos que más ha hecho por la difusión de la música contemporánea en España y por la recuperación de páginas sinfónicas del siglo XIX.  A él debemos, en gran medida, el conocimiento de obras importantes que desmienten el tópico de nuestra carencias de música orquestal en aquellos años.

Temes ha recuperado EL PINAR PERDIDO del ordenador del compositor. Aunque ha sido necesario realizar algún ajuste, todo estaba ahí, como testamento binario de un músico singular. Ahora sólo falta que, parafraseando el poema becqueriano, una “mano de nieve” patrocine la grabación discográfica y todos podamos escuchar ese retrato de la naturaleza.

La obra está estructurada en cuatro movimientos de títulos poéticos y quizá programáticos. El primero, “Olor a piña”, el segundo, “Sueño de mariposas”, el tercero, “Coral del tomillo muerto”, y el cuarto “Desde la otra orilla”. La sinfonía describe no sólo el lugar físico (el Pinar de Antequera, pulmón verde de Valladolid a quince minutos de su Plaza Mayor) sino una amalgama de recuerdos, nostalgias, y, seguramente desesperanzas, como apunta la dedicatoria de la partitura: “En recuerdo de aquel Valladolid de mi infancia, que marcó mi vida para siempre”.

Hay que agradecer al maestro Temes, una vez más, la dedicación y la fortaleza con que emprende estas auténticas aventuras investigadoras. Ojalá este trabajo culmine. J.P.M.

No hay comentarios:

Publicar un comentario